8 de marzo de 2011

4 de Marzo

Mi compi se ha levantado más ronca que los demás días. Està así desde el primer día pero hoy parece que peor. Ella dice que es de la polución y no para de toser. Como tampoco de comer y probar platos indios....
Templo de los Monos
La primera decepción del día ha sido pasar por un "Monasterio del Mono". Bueno, en realidad era un monasterio hindú, en medio de un pareje desierto, dedicado al dios Mono (Hanuman), un mono del cual son muy devotos en general.
El lugar, sucio como todo lo demás, estaba bastante destartalado, lleno de monos por todas partes y de palomas que han dejado el lugar sucio y abandonado a su suerte. Eso sí, una señora barria (movía la basura de un lado a otro) y se quejaba de la suciedad que las personas dejaban al dar de comer a los monos.
Es es otra de las incongruencias: no tienen casi para comer pero los monos están todos bien alimentados.
Se supone que ese monasterio se había erigido allí porque "de repente había surgido agua de no se sabía donde" y lo encontraban un sitio sagrado. Yo creía que las personas que viven en el campo saben que el agua surge de fuentes subterráneas, pero a ellos les había parcido un milagro.
Dentro, una pequeña presa donde la gente se baña para purificarse (y la verdad es que no sé si se purifican o se van peor de lo que estaban).
Arriba de todo (porque hace como una pequeña colina), la parte más antigua del monasterio donde un santón hace un pequeño ritual, nos pone el punto sobre la frente y un cordel atado a la muñeca. Yo lo llamaría montaje turrístico pero al ver como reaccionan los indios, que también pasan por el montaje, creo que forma parte de todo ese repertorio de rituales supersticiosos de los indios.

Barbarroja
 Y aquí me pararé para insistir sobre todo el tema de la superstición (que no espiritualidad). Se ponen el punto rojo porque es sagrado, les pintan a los niños los ojos negros para quitarles el mal de ojo, se bañan para purificarse o purificar los pecados de sus antepasados (los sikhs), llevan cordeles en el cuello o dentro del cuerpo, tocan los iconos cuando pasan por delante, pintan los animales de naranja antes de comerlos (el naranja es sagrado), tocan campanas junto a los iconos para advertir al dios de turno que les esuche, etc.... pero sólo lo hacen para pedir (pedir ser librados del mal de ojo o pedir cosas buenas). Yo a eso lo llamo superstición.
Quería comentaros una cosa curiosa. Durante el camino vi muchos hombres con el pelo de color naranja y le pregunté al guía. Me dijo que se teñían el pelo con henna para no parecer tan mayores con las canas y que las mujeres también lo hacen, Pero la verdad es que parecen zanahorias...
Mujeres cargando
Por el camino hemos visto algún centro de yoga y meditación y puede que en esos lugares la cosa sea diferente. De todos modos recuerdo también grandes montajes como el de Osho, que aprovechando la superstición, la devoción y la idea de que todo en la India es espiritual, no hace más que beneficiarse personalmente.
Lugares como la escuela de La Madre (por la cual pasamos por delante en Delhi), quedan totalmente inadvertidas para el verdadero Buscador.
La siguiente parada ha sido en Fatehpur Sikri. Me recordaba mucho el Palacio Imperial de Beijing. Enormes explandadas de piedra roja sin nada de nada. Edificios de piedra roja vacíos. Deepak nos cuenta a menudo que los ingleses expoliaron todos los palacios incluso arrancando el oro de algunas paredes y techos.
Fatehpur Sikri
De nuevo tengo la sensación de "cuanto lujo para unos pocos" porque el fuerte es enorme, con salas para las concubinas, para Akbar, que fue quien lo construyó, etc... con paredes de relieves...y unos jardines todos cuidadísimos.
El camino hacia Agra ha resultado "reverdecedor", con los campos a punto de la siega y la gente que parece tranquila y a su modo feliz. Deepak dice que querrían vivir en la ciudad pero yo los veo, ahí en su campo, y en algún modo los envidio, a pesar de la posible suciedad, a pesar de no tener mucho...
Hemos comido en un restaurante en el campo, después de rodar contradirección en la autopista (cosa muy corriente). He aprovechado y aunque sigo con el régimen, me he comido un arroz al azafrán y un nan dulce (supongo que relleno de dátiles y algún fruto seco). También me he aficionado a los banana lassi, que soy batidos de yogur con plátano y se los recomiendan a los guiris. Desde luego sólo los tomo en lugares certificados para guiris.
Mirad los andamios...
De pronto hemos llegado a Agra. Lo que antes me había parecido sucio, ahorra me ha parecido un vertedero. Las calles están invadidas de vertederos donde hay gente buscando comida o qué se yo. Olor terrible. Nos dicen que hay mucho Dengue y que hay que ir con cuidado y ponerse mucho repelente. Me entra el pánico porque fuera del microbús todo es tan horrible que me parece que me va a dar algo. Se me vuelca el corazón.
Deepak nos había comentado que la entrada al Taj Mahal cuesta 20€ por persona y si lo multiplicamos por los millones de personas que lo visitan, es un dinero más que considerable. ¿No podrían gastar una mínima parte en limpiar?
La llegada al hotel me choca pero la entiendo. Es como un búnker con muchas tiendas y bares donde no se pueden abrir las ventanas por miedo a los mosquitos. Huele por todo a repelente.
No me han querido dar una cuenta de acceso a internet para el Ipod, dicen que sólo puede ser para portátiles. No entiendo porqué pero la cuestión es que me ha quedado claro que sin inglés y sin portátil o teléfono con 3g no puedes comunicarte, si no es pagando y con problemas.

7 de marzo de 2011

5 de Marzo

La Vedette
Por la mañana hemos visitado el Taj Mahal. La verdad es que el monumento es precioso, pero yo no lo considero digno de un pueblo que está viviendo en la miseria. La mayoría de los visitantes eran indios, seguramente del Sur, que visitan ese Templo como símbolo del amor que se puede tener a una persona.
En realidad parece que lo construyó un emperador para su mujer fallecida. La idea es que ella le había dicho que lo que más deseaba en este mundo era algo que el emperador no le podía ofrecer: Ir al paraíso cuando muriese. Y lo que hizo él fue construir ese templo a semejanza del paraíso (según el Corán).
Se ve que estaba tan obsesionado con el tema que quiso construir uno igual pero en negro, al otro lado dl río pero su hijo, para que no despilfarrara todo su dinero, construyó el fuerte rojo, cercano, y lo encerró allí. Vueltas da la vida!
Vedette con búfalo
Ha sido curioso ver como los indios nos fotografian a nosotras. En el fondo es lo mismo que nosotras, que les fotografiamos a ellos.
En el recinto del Taj Mahal no se puede entrar más que la cartera y una botella de agua. La razón es que la gente no tire basuras y al mismo tiempo no entre bolis para que no escriban en las paredes. Pues bien, la gente escribía en una puerta metálica (menos mal que no era sobre la piedra) y las botellas vacías andaban tiradas por los rincones. Desde luego que son sucios!
El recinto tienen un hermoso jardín con el nombre de los árboles y hemos visto la "acedera" de la cual Deepak nos recortó un trozo y nos dijo que curaba la diabetes y con la rama se hacía un cepillo de dientes que los deja muy blancos. También nos habló del Betel, que es uno de los árboles sagrados de la india.
El Taj Mahal desde Fuerte Rojo
Luego visitamos el Fuerte Rojo donde encerraron al Emperador. Más de lo mismo, un lugo y grandiosisda prescindibles.
En la comida Deepak tenía cara de susto y cuando le preguntamos nos dijo que le asustaba un gato que estaba por ahí merodeando porque "los gatos se comen a los niños". Nos reímos de él y le decíamos que debía confundirse con un tigre...
Familia de la India
Nos quedaban tiendas por visitar, por supudesto, así que fuimos a una marmolería y luego a una tienda de instrumentos musicales donde Deepak pretendía cantarnos una canción mientras alguien tocba la cítara. menos mal que la persona en cuestión estaba ocupada y no pudo ser. De todas formas hay un video colgado en internet que se llama "deepak cantando". Deepak nos dió la paliza durante todo el viaje cantando. Nos explicó que su ilusión era ser cantante y que se estaba preparando con un profesor para hacer su debút el año que viene. Canta canciones tradicionales y modernas de Bollywood de esa manera que tienen los indios moviendo una mano... Nos pidió que le tradujéramos la letra de una canción y no vas qué cursi. Decía algo así como: "tiraré mis ojos en la carretara para verte cuando pases". Nos dijo que la quería cantar en España cuando fuera allí y nosotros lo imaginábamos cantando esas canciones y todo el mundo se reiría de él.
Por la tarde nos propuso ir a visitar un centro de la Madre Teresa y me encantó, porque creía que iba a ver mucha miseria pero era un remanso de paz y color, con jardines y todo impecable. Tienen personas sin hogar y dementes y también niños huérfanos. Un niñito sonriente de unos dos añitos se me colgó de los brazos y menos mal que no me lo podía llevar porque hubiera tenido un gran dilema.
Antes de ir a cenar y despedirnos de nuestros compañeros de viaje, que no seguían al día siguiente con nosotras primero fuimos a una joyería y luego al cine. A la joyería ya íbamos con la idea de que no íbamos a comprar nada pero mientras miraba los anillos de plata, ya me liaron. Consiguieron que me llevara un anillo de aguamarinas por el que pagué un precio irrisorio. Incluso creo que esta vez no ganaron nada porque el guía, que les conocía por supuesto, insitió muchísimo para que me rebajaran el anillo y al despedirse les dijo algo así como que "algunas veces es necesario ceder..." Ellos se disculpaban e intentaban hacerme saber que era una pieza especial porque las aguamarinas eran de muy buena calidad, de una calidad que normalmente sólo se engasta en oro... y yo disculpándome por pedir un precio tan barato pero es que yo no tenía ninguna intención de comrparme un anillo....  como lo que pasa en las rebajas, que te llevas cosas que no necesitas.
Bueno, pues luego el cine,sí, a un cine en hindi a ver una película de Bollywood. Creo que todas son muy parecidas y tratan de las bodas concertadas. Lo mejor fue que estuvimos sentados en la última fila de un cine moderno como los de aquí pero en unos butacons enormes que se convertían en camas. Dentro del cine, la gente gritaba hablando por el móvil, los chiquillos lloraban, gritaban y corrián como si estuvieran en su propia casa...
He cenado pan con pan. Ya stoy un poco aburrida

6 de marzo de 2011

6 de Marzo

Palacio de Orcha
Después de la despedida de ayer de nuestros compañeros de viaje, hoy el guía nos ha dejado en la estación de tren de Jhansi, para ir hasta Orcha y de ahí a Kahurajo donde mañana cogeremos un avión a Varanasi (Benarés).
El muy listo nos ha dejado con otro guía (dentro del tren) para no tener que viajar con nosotras y poder volverse a Delhi con la pareja que nos acompañaba. Pero la verdad es que tampoco era necesario que viniese con nosotras. En el tren he reconocido a tres mujeres con las que hemos coincidido en varias visitas. Supongo que hacen el mismo trayecto que nosotras. El tren, de superlujo, según el guía, era un tren normalito para nosotras, aunque reconozco que para ellos, que semontan sobre los tejados y van colgando, debe ser una pasada.
En la mesa que teníamos, había un montón de periódicos y hemos podido observar todo un apartado dedicado a "contactos para bodas". No veas, un montonazo de anuncios de personas con su casta, sus estudios y su poder adquisitivo, buscando personas para casarse. Todo un mundo.






Frente a nosotras había una abuelita con una niñita de unos 6 añitos. Durante todo el viaje la abuelita animaba a la niña y luego nos hemos enterado, por los llantos de la niña al llegar a Orcha, que la iban a dejar en un internado. Nuestro guía de Orcha nos ha explicado que allí hay muchos buenos colegios con buena fama y que dejan a los niños y niñas en los internados. Me daba una penita...
Galletas para ofrendas
Bueno, pues hemos llegado a Orcha y hemos tenido un nuevo guía. Nos hemos quedado nosotras solas para seguir el viaje. Esta vez nos esperaba un toyota todoterreno blanco, inmaculado, de super lujo. Y nosotras como unas señoras....
Lo primero hemos visitado los palacios de Orcha. Eran un poco diferentes, pintados de amarillo, que le daban un tono algo más cálido que aquellos rojizos y pétreos oscuros. El sol ya calienta mucho (tenemos unos 30 grados).
Nuestro guía nos ha acompañado al mercadillo. Es el que me ha gustado más. Parece que la gente no era tan agobiante y me han encantado los colores chillones de los tintes (bueno, no sé si eran tintes o polvos de colores para otras cosas) pero con todo, el ambiente era muy bonito. Curiosamente también hemos podido ver un novio y una novia que salían de la celebración del matrimonio. Un mercader me ha regalado un collarcito y yo pensaba que lo haría para luego vendérmelo o venderme otra cosa pero no, y ha sido un detalle...
Hemos comido de camino a Khajuraho en un palacio precioso. Me he decidido a comer una pasta con un poco de salsa de tomate. Creo que ya estoy mejor y puedo empezar a comer.
Los colores del Mercadillo
Durante el trayecto hemos podido disfrutar de un paisaje algo más frondoso y alegre. El guía me ha pasado unas cuantas canciones indias (algunas tradicionales y otras modernas) para el móvil y nos hemos reído un rato. Era muy divertido porque cada vez que por el camino veíamos algo interesante nos decía: "Mira, por favor, una foto" y a veces no era muy interesante. Por ejemplo, en un momento dado pasamos por  debajo de un árbol con murciélagos colgados y pararon el coche para que hiciéramos fotos. En otro momento dado pararon el coche para que me pudiera hacer una foto con el Betel (árbol sagrado) y cuando me acerqué a él me hechó una bronca porque tenía que quitarme los zapatos!!!
También hemos parado en un horno de pan. Muchos hombres, pero la que trabajaba era una mujer.
Mi compi estaba algo seria porque se ha mareado en el coche y es normal porque a ratos íbamos por una carretera en la que sólo cabe un coche, con camiones que nos venían de frente, adelantando a cada momento, con unos enormes baches... total que han sido horas de "removida".
Hemos llegado a Khajuraho, aun hotel muy moderno de esos con césped, piscina, y muy concienciado con los deportes: pistas de tenis, campo para footing y otras cosas... Hemos ido a dar una vuelta por el jardín porque mi compi estaba mareada y al final se ha puesto enfermísima, vomitando ininterrumpidamente y con mucha diarrea. Al final he tenido que llamar al médico (primero a Madrid, luego Bombay, luego un montón de gente...) Querían que esperásemos a mañana pero yo he insistido y al final, después de tres horas y hablar con mucha gente, ha aparecido el médico: un señor mayor, cariñoso como un abuelito, con su maletín con las medicinas y arropándola en la cama.
Mis hombres del horno de pan (la mujer está trabajando)
Se ha quedado una hora para ver como reaccionaba a la inyección y ha aprovechado para hablar conmigo sobre la sanidad india y la nuestra y el pensamiento indio. Se le vaía contento de poder comentar sus cosas y sobre todo de ver que gente como yo podía pensar que en la India se necesitan cambios para que la gente pueda acceder a la sanidad y a la higiene. A mí me ha servido para practicar mi inglés y darme cuenta de que necesito un buen reciclaje.
Mi compi se ha dormido con un poco menos de fiebre. El médico volverá mañana a primera hora para ver cómo está.
Lástima, con lo que le gusta a ella el ejercicio, no ha podido aprovechar el hotel.
Por cierto, en el hotel había una boda, para variar. Se ve que es la época y como duran una semana... Ha sido curioso que mientras estábamos en la piscina, los invitados nos hacían fotos a nosotras. Lo mismo nos ocurrió en el Taj Mahal y es un poco raro porque yo creo que tienen mucho turismo.

5 de marzo de 2011

7 de Marzo

Templos eróticos de Khajuraho
Después de la visita del médico, que también me ha visto a mí, porque he empezado a tener retortijones de nuevo, hemos visitado los palacios eróticos de Khajuraho. Creo que son muy bonitos pero la verdad es que sólo he visto un pequeño trozo. Me encontraba muy mal, muy cansada y mareada. Creo que me he puesto peor y eso que me estoy tomando un suero oral que me ha dado el médico.
Bacanal
Hemos llegado a Benares y es el ultimo dia en la india. Teníamos una visita en bicishow para ver una ceremonia (más bien un ritual) pero a medio camino me he puesto a vomitar y nos hemos vuelto para atrás. Por cierto, teníamos una nueva guía, esta vez una mujer llamada Sunita. Joven y alegre. Nos ha dicho que era una de las 3 mujeres (entre 100 hombres) que trabaja como guía y que también tenía críos. Le hemos preguntado sobre el trabajo de la mujer en India y ella se consideraba de alguna manera revolucionaria pero las incongruencias de la India nos han mostrado la otra cara: Está casada con un hombre al que no conocía antes de la boda pero que al parecer ahora ama, porque "el amor viene después". Me pregunto si yo sabría vivir de esa manera... Nos hemos perdido la ceremonia pero las chicas nos han dicho que era un montaje y que no valía nada.

Esta vez ha sido mi compi quien se ha tenido que encargar del médico y todas las llamadas hasta que al final ha aparecido. Este era algo más engreido. A mí el médico me quería ingresar tres días en el hospital pero tendría que haber estado mucho peor para valorar una decisión de este tipo. No me podía ni imaginar lo que podía ser un hospital allí.
Cuando me sentía tan mal allí pensaba en toda esa gente que no tiene para comprar medicinas y sufren su dolor en silencio. Curiosos: Estamos en una ciudad donde la gente viene a purificarse pero también donde la gente viene a morir, con lo cual debe estar atestada de gente enferma. Pero la verdad es que por las calles no da ese aspecto.

8 de Marzo

Amanecer en el Ganges

Por la mañana hemos visitado los Ghats de Varanasi. me encuentro algo menjor con las 6 pastillas que me tomo y el "redoxon" (suero oral).
Benarés, como todas las ciudades que hemos visitado, ha resultado enormemente sucia, aunque no tanto como Agra.




Para los Hindús es la ciudad Sagrada por Excelencia y creen que deben visitarla al menos una vez en su vida, y si es mejor, morir allí o al menos tirar las cenizas de su incineración al Ganges.
Es curioso ver como en ese Ganges al mismo tiempo la gente se lava en él, o lava la ropa para su purificación, y al mismo tiempo se tiran las cenizas o se incineran cuerpos.
Los Ghats
Hasta cierto punto llega a ser tan chocante, que una mujer argentina que conocimos luego, creía que todo era un montaje turístico. El paseo en barca al amanecer sí era un montaje pero lo demás no era más que parte de toda la superstición que envuelve los rituales hindús.
He podido ver poco del lugar (excepto los Ghats), las escaleras donde la gente baja a lavarse, porque me he puesto enferma. Las gastroenteritis son normales en India, pero yo llevaba días prácticamente sin comer y al final creo que se me ha revuelto el estómago de ver tanta suciedad.

Hemos cogido el avión hacia Katmandú tras tres horas de cacheos y revisión de maletas.
Nos habían llevado al avión 4 horas antes para el check-in y el embarque ha durado 3 horas!!! pero claro, es que nos han cacheado y revisado el equipaje 4 veces (la última a pie de avión, con militares armados y perros).
Llevando sacos en Katmandú
Yo me paseaba con las piernas flaqueando y mi botella de agua llena de suero. He llorado para que me la dejaran subir al avión. Llorado de verdad, que estaba de un sensiblón horrible, y las mujeres militares que me cacheaban me miraban asustadas, como no sabiendo qué hacer. La verdad, ahora que lo pienso, no he visto a nadie llorar en la India, ni siquiera a algún niño.
A la llegada a Katmandú nos han recibido con un pañuelo de esos que ponen los budistas sobre los hombros en señal de respeto y qu ahora no sé cómo se llama. En este tramo del viaje sólo íbamos a ser nosotras dos. El guía esta vez hablaba mucho mejor español y además era guapísimo.
No teníamos programación hasta el día siguiente así que decidimos ir por nuestra cuenta a ver el Thamel, el barrio de comercios para extranjeros y darnos una vuelta hasta que se fuera el sol.
Nos encantó pasear por el Thamel y ver las mismas ropas que venden aquí, como hechas en la India, y los montones de tiendas de deporte donde tanto te venden imitaciones como ropa original marca Mamut y The North Face pero a un precio super barato.

Nuetro hotel, el Shanker, es el mejor de Kathmandú y eso se notaba en las habitaciones, los alrededores y el servicio. También en que teníamos luz siempre y eso es algo extraño porque en Kathmandú sólo tienen electricidad unas cuantas horas al día. Cuando anochece algunos funcionan con generadores, otros con velitas, otros encienden la luz cuando alguien entra en el comercio, y los muchos, cierran.




Aquí aún hay más caos circulatorio porque hay muchos más vehículos. También me he fijado que hay modelos de coches más modernos y muchas motos tipo scooter, que no se ven en la india, y menos conducidas por chicas.

Bebé Nepalí
 Estamos muy cerca de la India pero la energía ha cambiado mucho. Mi compi y yo estamos como más alegres, más livianas.
India ha sido un cúmulo de contradicciones y Kathmandú parece algo más occidentalizada y aunque eso podría ir en detrimento suyo, parece mantener un cierto equilibrio entre la modernidad, el turismo y el patrimonio de sus monumentos medievales. El mercadillo, muy colorido, menos agobiante porque no nos perseguían los artesanos, pero a la vez se podía regatear menos y lo echaba de menos.

4 de marzo de 2011

9 de Marzo


Palomas protegidas

El día ha amanecido frío y aparentemente lluvioso. Después de nuestro desayuno de tostada y yogur nos hemos visto con el guía y nos ha llevado al centro de Katmandú a ver la Plaza central donde están los antiguos templos y palacios.


Comercio

Creo que dijo que eran del siglo 13, con mucha madera repujada en forma de pagodas. Por fuera todos me parecían bonitos y elaborados pero las ventanas dejan pasar poquísima luz y lo poco que se descubría dentro parecía enormemente oscuro. De vez en cuando encontrábamos templos pequeñitos (de esos con una figura en medio de la calle) y siempre pintados de naranja. Vamos, con un chorro de pintura naranja dada con brocha gorda. Los hace extraños, descuidados y a la vez sucios. Los nepalís, cada vez que pasan por delante de uno, lo tocan para que les de suerte. Además tocan una campana que tienen al lado para avisar al Dios de que están allí y que les escuche.

Santones en Durbar Square

Además de los dioses y diosas tienen esas figuras de aspecto demoníaco que dicen que son dioses protectores y que tienen esa cara para asustar a la gente y proteger a los de la casa.

El guía nos ha explicado que los % de las religiones de Nepal, pero la verdad no me acuerdo. Sé que la mayoría son hindús, luego vienen los budistas y también hay musulmanes y cristianos. Nos ha dicho que ellos tienen un montón de etnias (sherpas, etc...) que cada etnia puede tener su idioma e incluso su religión. El dijo que era "...", que no tienen templos y sólo dos fiestas coincidiendo con los solsticios. Curiosamente hoy era el día de Año Nuevo budista, con una gran fiesta en Bouddhanat, donde ha ido el Dalai Lama, y él no estaba enterado, porque nos ha llevado a una casa de refugiados tibetanos que estaba cerrada por ese motivo.





Bueno, pues en la Durbar Place, que es como se llama la plaza y en la que los turistas tienen que pagar para entrar, hemos visto varios monumentos y también la casa de la Kumari. Eso os lo voy a explicar porque no creo que lo conozcáis. La Kumari es una niña virgen, que es elegida democráticamente (presentada por sus padres) para representar la reencarnación de la Diosa Madre (no me hagáis repetir el nombre, pues no me acuerdo). Una vez elegida la niña en cuestión, la encierran en una casa con gente que la cuida y un instructor y permanece allí hasta que tiene su primera regla. Está todo el día allí metida (casi a oscuras en esas casas) y sale a la ventana a petición de la gente que va a verla y le pide su bendición. Ya os podéis imaginar, la niña, con una cara de "a mí que me importa), sale de vez en cuando al balcón para que la vean unos segundos. Me pareció horrible... pro se ve que tiene devotos.
Durante la visita se ha puesto a llover y hacía bastante fresco, aunque íbamos abrigadas.

En la estupa de Swayambhunath

Aquí también dejan a las palomas ir a su aire y meterse donde más les apetece, además de darles de comer, con el consiguiente deterioro de calles y edificios. Nos ha comentado el guía que no comen vaca pero los búfalos sí. Curioso. Y otra cosa curiosa es que en kathmandú hay muchos perros en la calle, todos de aspecto parecido, pero están como aletargados. Siempre se les ve adormecidos y tirados en la calle. Ninguno corre, ni juega, ni anda...

Hemos comido en el centro, una pasta sin nada con lassi de banana y esta vez el guía no ha comido con nosotras. Se ha sentado con amigos suyos. Una argentina sentada a nuestro lado se quejaba de su viaje y de que todo le parecía un montaje turístico. A mi no me lo parecía tanto pero cada uno se queda con lo que quiere.

Por la tarde hemos ido a la Estupa de Swayambhunat, que está en una colina desde donde se ve todo el valle de Kathmandú. Lástima que estaba un poco tapado y no se podían ver las montañas nevadas. El sitio es bastante bonito. Lleno de monos, también, pero bastante limpio.



Delante de la estatua de Buda la gente depositaba ofrendas, que podían ser dinero o comida. Lo de la comida lo hemos visto durante todo el viaje y la verdad es que no lo entiendo mucho. La gente ofrece comida y luego esa comida la tienen que tirar, cuando hay tanta gente que pasa hambre. En el único sitio que se aprovechaba era en el templo Sikh de Delhi, en el que a la salida te daban un pastelillo que era el mismo que la gente lleva en ofrenda.

Vistas de la plaza desde el Restaurante

en Nepal, el guía nos ha contado que aún se hacen sacrificios de animales y se untan algunos templos con sangre. Más ancestral, imposible.

Hemos comprado incienso, bastante incienso pero teníamos que haber traído menos ropa y una maleta grande, para poder comprar más cosas, que la verdad es que están muy baratas.


3 de marzo de 2011

10 de marzo

 

Como se arreglan los tejados en Bhaktapur

Los niños de Bhaktapur

 Después de nuestro preciado desayuno hemos visitado otra ciudad medieval, Bathakpur (Bhadgaon) que tiene un plaza parecida a la de Durbar Square. Paseando por las calles hemos visto una obra de una casa y las personas que trabajaban cargando gravilla y cemento eran las mujeres. Digno de mostrar aquí.

Cómo llevar ladrillos

Esta vez nos han llevado a ver a un maestro "cuenquero" (que hace cuencos) y mi compi se ha comprado uno, que le han gustado mucho. También hemos visitado una papelería de esas que hacen papel a mano y hemos visto también a las mujeres trabajar.


Panorámica de Bhaktapur


Todo era muy tranquilo y la verdad es que bastante limpio. Se ve que es la ciudad medieval más antigua de Nepal (y no sé si de algún sitio más). Muy bonita aunque algo oscura, como siempre.


 



 

Hemos comido de nuevo en un restaurante de guiris en la plaza. Nos hemos tomado de nuevo un pasta sin nada y un yogur, por cierto buenísimo. Se ve que los yogures de Bhaktapur son famosos y la verdad es que vale la pena. El restaurante tenía vistas sobre la plaza y se estaba muy bien, porque el tiempo ha mejorado mucho.

Refugiados tibetanos orando


E guia y yo en Boudhanat



















Después, hemos visitado la Estupa de Bouddhanat, la más grande de Asia, y me ha encontado. Bueno, no sé si era la luz o la energía o qué pero mi compi y yo nos sentíamos allí como en casa. Los tenderetes de al lado tenían puestos cds con mantras, lucía el sol y todo junto...no sé, algo especial. El día anterior había sido el Año Nuevo, y nos lo perdimos, pero algo debía quedar en el ambiente. La Estupa también estaba decorada para el día anterior.  Estaba llena de monjes y también de tibetanos refugiados, que vivien por los alrededores.



Estupa de Bodhnat
 
Hay que ser de casta Sherpa!

Reconocen a las mujeres tibetanas porque llevan un delantal de rayas.Yo me hubiera quedado allí para siempre, en ese espacio tan colorido después de las plazas tan oscuras. Mi compi y yo decidimos que al día siguiente volveríamos solas, que teníamos el día libre.

Después de las visitas le pedimos al guia que nos dejara en Durbar (menos mal que teníamos una entrada para tres días) y nos fuimos de nuevo al Thamel, para hacer algunas compras y seguir viendo puestecillos. Busqué de nuevo un ciber, para verificar nuestro vuelo a Barcelona. En el hotel me cobraban 4€ por hora y en cambio en los ciber 1. Pero la verdad es que era complicado encontrar alguno que funcionase bien y tuviese electricidad.
Para el próximo viaje tengo que ver cómo tener un acceso a internet propio y que no me cueste mucho.




2 de marzo de 2011

11 de Marzo


Santones en Pashupatinath

Aún no nos atrevemos del todo con el desayuno, pero me he comido unas frutas. Creo que puedo confiar y además mañana ya nos vamos de vuelta así que, ¡de perdidos al río!
Hoy me he paseado todo el día con la mascarilla anticontaminación. Lástima que me la haya comprado el último día pero ahora entiendo a la gente de aquí, que se pasea con su mascarilla, entre el polvo y la contaminación no hay quien respire.







Lo primero que hemos hecho ha sido coger un taxi que nos llevase a Pashupatinath, que es un templo donde se hacen cremaciones, porque pasa un río por en medio, y todos los ríos son sagrados, como en la india.

Cremaciones en Pashupatinah

Para quitar el mal de ojo, pintar a los niños los ojos negros





Hemos visto el proceso de una cremación desde que traen a la persona fallecida, como la ungen sus familiares, la visten de flores, la dejan con una mortaja blanca, excepto la cara, la colocan entre leña y luego le prenden fuego.








En el río había chicos metidos entre el barro, buscando joyas de los muertos, que seguro que deben encontrar bastantes. En realidad este acto de la cremación no me ha producido ninguna emoción. Lo veía como un acto más de la vida y en todos los que hemos visto, nadie lloraba. Una cosa curiosa es que sólo los hombres llevan a cremar a sus familiares (las mujeres son sagradas y deben quedarse en casa) y luego todos se rapan la cabeza.




Ahora que lo recuerdo, creo que fue Deepak, nuestro primer guiía, que nos explicó que a los niños recién nacidos se les rapa la cabeza para eliminar los restos de su vida anterior. Se ve que el pelo que tengan depende de cuantas cosas pendientes tengan de su vida anterior.

Hemos comido de nuevo pasta en un restaurante de una terraza con vistas, muy agradable (anunciaban que la comida estaba cocinada con agua mineral!)

Refugiada tibetana en su comercio

Después hemos vuelto a visitar la Estupa de Bouddhanat por nuestra cuenta. Hemos dado una vuelta por la estupa y de nuevo la misma sensación de alegría para las dos. Nos hemos dado un largo paseo por los alrededores y hemos vista como vive la gente por ahí, los refugiados y los nepalís. Era agradable y muy tranquilo. Hemos comprado de nuevo incienso y luego nos hemos recorrido unas cuantas calles hacia el centro, viendo los comercios. Hay un montón de tiendas que se dedican a vender imitaciones, seguramente hechas en china. También hemos entrado en los centros comerciales y todo ello era bastante agradable. En Nepal puedes regatear, pero sólo un poquito.

Al final hemos cogido un taxi que me recordaba "mujeres al borde de un ataque de nervios". Era rojo, con un tigre corriendo dibujado en las puertas, con un conductor que no paraba de hablar e iba a una velocidad que no veas.




Para finalizar hemos comprado los últimos recuerdos en el Thamel (esta vez no nos han ofrecido "maría") y hemos conseguido sacar las tarjetas de embarque para el vuelo de mañana, con gran dificultad por el tema de la electricidad.


Boudhanat engalanada para Año Nuevo
Me producía una especie de melancolía tener que dejar el país. me he encontrado tan bien allí que desearía volver y poder visitar otros lugares y paisajes. Estoy segura de que me encantaría.

Los y las Sherpas me tienen alucinada

Ya me había programado un masaje para el último día. A las 7 en punto apareció la masajista en la habitación y estuvo algo más de una hora dándome un masaje bastante fuertecito pero a la vez relajante, mientras mi compi miraba la tele. Un terremoto ha sacudido Japón y parece que ha sido muy fuerte.
Al final podremos cenar! En el hotel, que parece lo mejor de lo mejor, hemos decidido tomar nuestra última cena. Yo me he comido un Chow Mein, que es un plato chino de fideos con verduras (que era un poqúito picante) y mi compi uno de pollo. Nos ha sentado fabuloso y nos hemos ido a dormir tranquilas